Qué debe exigir el Congreso para la separación de Puerto Rico

La sostenibilidad fiscal y el completo bilingüismo son fundamentales

Impresionado por la crisis fiscal, en parte gracias a él mismo, el Gobernador Alejandro García Padilla no buscó la reelección en el 2016, y transfirió los problemas a su sucesor, Ricardo Rosselló. (exgobernadoragp)

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Por Frank Worley-López.

Los republicanos y los demócratas siempre han ofrecido su apoyo si el pueblo puertorriqueño votara por su independencia. El domingo pasado lo hizo, y ahora el Congreso debe responder de alguna manera a la inevitable petición y a las acciones que le siguen.

No obstante, las promesas no eran más que respuestas ágiles para la prensa y no representaban necesariamente las verdaderas opiniones ni deseos de los miembros de sus partidos.

Para los conservadores será complicado mantener el apoyo de sus partidarios mientras que permiten a un territorio progresista convertirse en estado soberano. De cierta forma, están garantizando escaños adicionales (y permanentes) para los demócratas radicales en ambas cámaras. Hasta a los más fieles les golpeará que se permita a un estado con déficit fiscal independizarse.

Los demócratas, en cambio, pueden sacar ventaja desde las dos caras del asunto. Por un lado, pueden culpar a los republicanos por los problemas fiscales de Puerto Rico, que son más severos que los otros estados. Por el otro, promoverán su independencia para que quede el precedente que el gobierno federal rescata estados en aprietos financieros (muchos de los cuales están controlados por los demócratas).

La condición fiscal de Puerto Rico está en tan fatal aprieto que el Mercatus Center de la Universidad  George Mason le califica debajo de los demás estados del país (Mercatus Center).

 

Hay una forma de que la mayoría republicana cuide su imagen, al mismo tiempo que permite a Puerto Rico ganar la categoría de estado. El gran partido viejo tiene que poner las condiciones para su independencia.

El Congreso puede establecer cualquier parámetro que desee para admitir a Puerto Rico, incluso una segunda votación. Cuando Utah entró en la Unión, uno de los requisitos para ese territorio fue prohibir la poligamia. Si bien no era practicada por muchos mormones, algunos la consideraban una característica inherente a su religión. Entonces, surge la pregunta sobre qué condiciones pondrá el Congreso. Aún más importante, qué condiciones debe exigir el Congreso a Puerto Rico para convertirse en un estado soberano.

La respuesta obvia es: dos.

Primero, el Congreso debe pedir a Puerto Rico que ponga sus cuentas fiscales en orden, de modo que estabilice su presupuesto y cumpla con sus obligaciones financieras. Esto librará a los demás estados de pagar las deudas del quincuagésimo primer estado. Asimismo, se debe agregar una cláusula sancionatoria en la Constitución puertorriqueña para garantizar un sistema presupuestario sumamente estable. Puerto Rico debe pagar sus deudas y reducir su tamaño burocrático para que no se encuentre en el mismo escenario diez años después.

Segundo, y quizá más complicado, el Congreso debe pedir a Puerto Rico mejorar la situación y utilización del inglés en su jurisdicción. El inglés y el español ya son idiomas oficiales en el territorio, pero la política y la práctica son cosas distintas. Mientras que muchos hispanohablantes han liderado exitosamente una batalla para conseguir a los documentos y a los servicios del gobierno federal en su lengua nativa, los anglohablantes que visitan Puerto Rico difícilmente pueden acceder a los servicios de las agencias gubernamentales en inglés.

La única estación de radio en inglés de la isla, WOSO Radio (donde yo trabajaba), cerró sus puertas hace algunos años debido a los bajos ingresos por publicidad y los altos costos de operación. El único periódico en inglés, la Estrella de San Juan (San Juan Star), dejó de operar y su reemplazo es, bueno, no muy exitoso.

Es probable que recibirá un mal servicio, o peor aún nada, si habla en inglés en una oficina del gobierno en Puerto Rico. A pesar del rechazo entre hispano y anglo hablantes las corrientes anti-estadounidenses no son tan fuertes para amenazar con estropear los planes de independencia.

Las fuerzas anti-independentistas, sin embargo, van a aprovecharse de estos rasgos para detener el avance del proceso. El Congreso debe continuar y resolver la situación de Puerto Rico una vez por todas, y al mismo tiempo debe hacerlo con los ojos muy abiertos y con condiciones coherentes tanto para la isla como para el resto de Estados Unidos.

Frank Worley-López es un miembro retirado del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y especialista en relaciones públicas. Fundó el Movimiento Independentista Republicano  de Puerto Rico (MIRE) y fue cofundador del Partido Libertario de Puerto Rico. Síguelo en @FrankWorleyPR.

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